María de los Ángeles Castro Arroyo
Elegida en 2024 como académica de número de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española, donde ocupa el sillón J, que antes ocupara D. Luis González Vales, pasado Historiador Oficial de Puerto Rico. Tomó posesión el 11 de septiembre de 2025 con el discurso titulado «Entre murallas, mitras y sables». Le respondió en nombre de la Corporación el académico y director de la ACAPLE, D. José Luis Vega, con el discurso titulado «Las omnímodas».
La Dra. María de los Ángeles Castro Arroyo es catedrática jubilada del Departamento de Historia de la Facultad de Humanidades del recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, donde durante por más de cuatro décadas dictó cursos de historia del arte, historiografía, historia de Puerto Rico y de América Latina. Su vocación de servicio a la universidad y a las humanidades la llevó a aceptar importantes cargos administrativos. Se desempeñó como coordinadora del Programa Graduado de Historia de 1979 a 1981. De 1980 al 1983, tuvo a su cargo la propuesta para la creación del programa doctoral en Historia. Durante este periodo y hasta 1990, dirigió el Centro de Investigaciones Históricas (1981-1990). Fue directora del Departamento de Historia de 1990 a 1992. Apenas un lustro después, se desempeñó como decana auxiliar de Estudios Graduados e Investigación del recinto de Río Piedras (1997 a 1999). En la Facultad de Humanidades, trabajó para el desarrollo del ofrecimiento de la Maestría en Gestión y Administración Cultural. Fue coordinadora de Programas Graduados (1999-2003) y decana asociada de Asuntos Académicos de 2003 a 2009. Tras su jubilación en 2009, regresó a su alma mater para ocupar el puesto de decana de la Facultad de Humanidades de 2013 a 2016 y rectora interina del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico en el difícil bienio de 2016 a 2017.
Su dedicación al servicio abnegado a la Universidad corrió a la par de su carrera de
investigadora acuciosa de la historia de Puerto Rico. Su más reciente libro, Amurallados. Arquitectura y devenir en el Viejo San Juan, 1508-1898 (2024) es, sin duda, la ópera magna de su amorosa y erudita dedicación a la historia de Puerto Rico, en particular a la ciudad de San Juan.
En 2018 publicó la edición crítica anotada de las memorias de Gervasio García Díaz, Mi paso por la alcaldía de Caguas. Entre sus publicaciones se encuentran también Remigio,Historia de un hombre. Las memorias de Ángel Rivero Méndez (2008), La Fortaleza de Santa Catalina (2005), San Juan de Puerto Rico. La ciudad a través del tiempo (2000) y Arquitectura en San Juan de Puerto Rico. Siglo XIX (1980), basado en su tesis doctoral.
Es coautora de los libros: Ramón Power y Giralt, diputado puertorriqueño a las cortes generales y extraordinarias de España, 1810-1813 (2012); Puerto Rico en su historia. El rescate de la memoria (2001); Los primeros pasos: una bibliografía para empezar a investigar la historia de Puerto Rico (1984, 1987, 1994), América Latina: temas y problemas (1994) y La Carretera Central. Un viaje escénico a la historia de Puerto Rico (1997). Ha escrito innumerables artículos sobre historia de Puerto Rico publicados en libros colectivos y revistas del país y el extranjero. Fue cofundadora y miembro de la Junta Editora de Op.Cit. Revista del Centro de Investigaciones Históricas de la Universidad de Puerto Rico.
María de los Ángeles Castro Arroyo nació en la ciudad universitaria de Río Piedras. Obtuvo su bachillerato y maestría en Historia en la Universidad de Puerto Rico y se doctoró en Historia e Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid, en 1976. Fue distinguida como Humanista del Año 2011, el máximo reconociendo que otorga la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades a puertorriqueños que, a través de su vida y su obra, han realizado aportaciones significativas a la difusión del saber humanístico. Es, además, académica de número de la Academia Puertorriqueña de la Historia, de la cual ha sido vicedirectora.
En María de los Ángeles Castro Arroyo se reúnen las más altas cualidades de una profesional y ser humano de primer orden: maestra de generaciones, investigadora responsable y certera, divulgadora del conocimiento de forma clara y accesible, trabajadora incansable, de compromiso humanístico con nuestra universidad y el País, de gran espíritu de servicio con la comunidad.